When algorithms become icons

Proyecto artístico de Oleg Pospelov

Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.
Arthur Charles Clarke, Perfiles del futuro (1962)
La tecnología moderna se ha vuelto tan compleja y se ha alejado tanto de las herramientas básicas utilizadas durante decenas de milenios que una persona común, al observar el esquema de un dispositivo moderno, solo ve un patrón gráfico de símbolos que no explica nada: ni cómo funciona ni cómo está construido. Ya no se trata de un cuchillo, una aguja, un arado o un martillo; la descripción de la herramienta ya no se corresponde con su función. Un martillo es una pesada pieza de piedra o metal fijada a un mango para clavar un clavo o aplastar un cráneo; una imagen figurativa de un martillo explica tanto su diseño como su función. Un dispositivo moderno no puede describirse con lenguaje figurativo; su descripción técnica es una abstracción geométrica. Ya no comprendemos la mecánica. La tecnología adquiere los rasgos de un fenómeno divino. No se puede racionalizar. Solo queda la fe —sin dudas, sin pruebas ni posibilidad de renuncia—. No podemos existir sin ella. No sobreviviremos sin teléfonos inteligentes e inteligencia artificial.
La paleta de colores se limita a tres tonos: dorado, negro mate y blanco. El pan de oro constituye una intervención directa en el espacio del icono, una referencia a la tradición eclesiástica. El negro define el esqueleto estructural: sus huellas texturizadas, que recuerdan a microchips, marcan un ritmo industrial. El blanco estéril actúa como una brecha tecnológica o una ventana de interfaz, creando una pausa espacio-temporal para la lectura del código. La geometría funcional se convierte en un objeto de culto, mientras que la estricta simetría de las obras imita las composiciones de los altares, transformando los familiares indicadores de carga y códigos de barras en mandalas de la era digital. Se trata de la estetización del algoritmo, una transmisión de la idea de la iconografía contemporánea, donde tras la geometría impersonal de círculos y cuadrados no se esconde el rostro de un santo, sino el orden absoluto del campo de la información. La serie invita al espectador a cambiar de papel: a salir del habitual modo de usuario activo y convertirse en un peregrino que contempla la arquitectura etérea, indescriptible, pero todopoderosa del mundo digital.

Todas las obras se han creado mediante la técnica del monotipo acrílico. Acrílico, pan de oro, papel de 297 x 420 mm, 300 g/m².
No 918
No 919
No 920
No 921
No 923
No 926
No 927
No 928
No 930
No 931
No 932
No 933
No 934
No 935
No 937
No 938
No 939
No 940
No 944



art by oleg pospelov
Made on
Tilda